La película Intensa-Mente podría instalar una importante conversación sobre la salud mental

Sin duda una de las películas más notables de Pixar.

Las películas infantiles muchas veces se desmarcan de su categoría y entregan mensajes que simplemente no pueden encasillarse según una edad. Algo así ocurre con Intensa-Mente, la nueva película de Pixar cuyo contenido es tan sólido que nadie debería perdérsela.

Las reacciones que ha despertado en el público son profundas y diversas; una gran mayoría cuenta que se ha sentido identificado con lo que sucede y admiran la maestría para manejar un ámbito tan complejo como el emocional.

Aquí la psicología de los personajes se hace visible, ya que cada sentimiento es un personaje diferente y actúa desde su configuración lógica. Hay cinco personajes, definidos como: Alegría, Tristeza, Furia, Desagrado y Miedo. Todos estos viven dentro de la cabeza de una pequeña niña de 11 años llamada Riley. Quien lleva el control de las emociones es Alegría, lo que es comprensible en una niña de 11 años que vive cada día con entusiasmo.

Sin embargo, esto cambia cuando su familia decide mudarse de ciudad, lo que provoca que el personaje de Tristeza transforme los recuerdos de Riley, y los contagie con una tendencia depresiva. Tristeza hace esto de forma involuntaria, no porque sea realmente vil.

Todo se descontrola cuando uno de los recuerdos más importantes de Riley es tocado por Tristeza, lo que conlleva un caos y termina con ella y Alegría fuera de su estado natural, arrojadas a otro lugar de la mente de la niña. Ellas se ven obligadas a llevar una travesía que sorprende por su coherencia y el delicado trato con respecto al funcionamiento de las emociones humanas.

Los que quedan vigentes son Desagrado, Miedo y Furia, quienes tienen que arreglárselas para manejar el día a día de la pequeña, pero con grandes dificultades al darse cuenta de que no siempre sus roles encajan con las situaciones que ella vive. Por esto Riley termina ensimismándose, sintiéndose confundida y con un agobio del que no puede desprenderse. Esta manera simple de tocar un tema tan duro es el gran logro de Intensa-Mente, porque es una combinación que toma en cuenta el modo real en que las personas se relacionan consigo mismas y con el entorno, y lo explica desde un punto de vista inocente, lúdico y ameno para el espectador.

La depresión, la bipolaridad, el trastorno obsesivo compulsivo, la ansiedad, todos estos temas sobre la salud mental pueden ser mejor entendidos (en términos generales) con la película, desde una perspectiva didáctica y pueril. Los saca del tabú, los hace cercanos y disminuye ese miedo que se tiene por lo que se desconoce, equilibrándolo con un sentido de madurez y compasión.

En definitiva, una película sobre emociones que enseñan sobre emociones…

Tomado de upscl.com

 

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